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La edad solo importa si eres un queso o un vino. Anónimo

Una de las frases más típicas que podemos encontrar por la red es justamente esta. No deja de ser curioso como frases que seguramente fueron en algún momento de un autor, quedan condenadas al anonimato ya que no se cita de forma correcta al autor. Dejando eso de lado, es una frase que nos indica muchas cosas, y nos permite poder comentar muchas otras cosas.

Nuestra sociedad nos hace siempre limitar las actividades humanas a ciertas franjas de edad. Es una organización simple, para que de forma natural, podamos ir sobrellevando etapas vitales, y de igual manera, podamos ir cumpliendo con requerimientos y ritos que hacen que pasemos de una fase vital a otra.

Esto no es malo. Muchas tribus del mundo tienen ritos iniciativos para adolescentes, en los que una vez superados se vuelven “adultos” y pueden empezar a tener otro tipo de responsabilidades. Las sociedad occidentales también hacen esto, la “mayoría de edad”, que puede estar sobre los 18-21 años depende el país, también es parte de este “rito” iniciatico que nos ayuda a superar etapas.

Como digo, todo esto no es malo de per se, nos ayudan a integrarnos y vivir en sociedad, establecen pasos naturales de las etapas, también nos tranquilizan y nos dan una hoja de ruta vital que ir realizando y transitando. Lo que puede ser negativo es insistir en una serie de cosas que aunque pueden parecer normales no lo son, y es que cada persona tienen ritmos diferentes en sus etapas vitales.

Justamente a esto hace referencia la frase anónima, en que podemos ir construyendo nuestras experiencias vitales de forma autónoma, siempre ayudándonos cuando lo necesitemos de las reglas sociales, pero no de forma estricta y rígida, más bien de forma moldeable.

Hay un factor con la edad que ha ido cambiando con el paso del tiempo. Todo esos ritos antiguos estaban establecidos en sociedades dónde la esperanza de vida era muy corta, por lo que todo se tenía que vivir más rápido y concentrado.

En las últimas décadas hemos podido observar como estos factores sociales cambian vertiginosamente: jóvenes que se independizan más tarde, parejas que deciden tener hijos más tarde, jubilados en perfecto estado de salud que quieren continuar aportando a la sociedad, etc etc etc.

Por todo ello, y asumiendo que la ciencia avanza hacía un camino en el que vivamos más y mejor, debemos tener en cuenta que las edades pueden ser no consideradas como algo que de forma estricta deba marcar nuestras actividades.

Es evidente que una persona mayor no se puede dedicar profesionalmente al deporte de élite, pero tampoco es descabellado pensar que podría acudir a la universidad para estudiar aquella carrera que siempre quiso hacer pero no puedo.

Por tanto, tener un ojo en vuestra edad, pero a la vez, tener un hoja en vuestra evolución personal. Es una responsabilidad también para cada uno, ya que al no tener rígidas estructuras sociales que nos marquen lo que debemos hacer, podemos caer en ir perdidos de un lado para otro.

Ante todo, se trata de tener una cierta madurez, y de ejercer con decisión y madurez nuestras elecciones vitales. Por ello, todos los antiguos patrones y tópicos, en las que solamente se pueden realizar depende que cosas con una cierta edad pueden quedar rotos de forma mucho más colosal de lo que podríamos pensar.

En conclusión: aunque la edad, por motivos biológicos evidentes, es una de los principales indicadores y limitadores de aquellas cosas que queramos hacer, lo cierto es que estamos en un cambio profundo de roles y de limites en nuestra sociedad, esto hace que quizá los estereotipos por razón de edad que hasta ahora eran habituales se puedan romper.

No se debe olvidar que siempre existe un rechazo a aquello extraño por personas con mentalidades poco abiertas, y que quizá haya en algunos temas dónde personas de edades diferentes realicen actividades puede resultar incluso “folclóricas” pero que en otros temas puedan crear grandes controversias.

En el fondo, siempre estamos hablando de lo mismo, que todo depende nuestra edad espiritual y nuestra edad mental, con ella podemos adaptarnos a unos parámetros sociales que están en lento cambio, buscando ante todo sentirnos cómodos y desarrollados con nosotros mismos, ese debe ser siempre el reto a conseguir y a superar.